El camillero universal…

Diciembre 8, 2009

Esto de las efemérides es un buen recurso para bucear en la historia, no olvidarla y, en la medida de lo posible, evitar que se repita. Los grandes acontecimientos, sobre todo si son positivos, considero que merecen un espacio en el futuro aunque solo sea para tratar de sacar prácticas conclusiones. Hace 150 años, en 1859, cerca de 40.000 soldados franceses, austriacos y piamonteses agonizaban en Solferino (Italia) tras una sangrienta batalla. Desolado ante su completa indefensión, un hombre de negocios suizo, Jean Henri Dunant, acudió en su auxilio con habitantes de los pueblos cercanos en un gesto que marcó para siempre las relaciones internacionales y humanitarias. Tiempo después, en su libro Impresiones de Solferino, Dunant plasmó el germen de la Cruz Roja. 

El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, nombre exacto de la organización, surgió para “cuidar de los heridos en tiempo de guerra, por medio de voluntarios entusiastas y dedicados, perfectamente calificados para su trabajo…”, según el propio Dunant. Hoy, siglo y medio después, cuenta con casi cien millones de asociados en todo el mundo y presencia en 186 países. Del original Comité Internacional de la Cruz Roja, nacido en una estancia de Ginebra en 1863, se ha pasado a una gran estructura mundial de la que forman parte tanto el mencionado comité, como la Federación Internacional de Sociedades y 186 sociedades nacionales.

Humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, unidad o universalidad. Elevados conceptos muy al gusto de la filantropía decimonónica que 150 años después han conseguido sobreponerse a guerras mundiales, religiosas y étnicas. Además, esta larga travesía ha servido para demostrar que el verdadero trabajo viene después de los conflictos y en épocas de relativa calma. Asistencia humanitaria en catástrofes y hambrunas, apoyo médico básico, intervenciones en emergencias, alfabetización, trabajo social, rescates, mediación en secuestros y altos el fuego, etc. son solo algunas de sus labores diarias.

¿Cuáles son realmente los objetivos que rigen la obra que Dunant concibió en Solferino? En términos generales, aliviar el sufrimiento humano, protegiendo su vida, salud y bienestar, y fomentar el voluntariado para poder hacerlo. Pero el verdadero mérito se halla en la creación de una gran estructura supranacional, neutral, altruista y humanitaria, capaz de atender con el mismo cuidado a austriacos y piamonteses, independientemente de la nacionalidad o creencia del voluntario que porta la camilla.


Sobre la vida y la muerte…

Junio 9, 2009

Roberto SavianoSumergidos en la monotonía diaria, que tiende a cubrir con tonos grisáceos la realidad que nos rodea, a veces, muy pocas, tenemos la suerte de presenciar un chispazo que nos hace girar la cabeza, esperar el siguiente metro y disfrutar de lo que más nos gusta. No sé si por vocación pero sí al menos por afición, mi carné es el de periodista y es normalmente en la prensa donde tengo la suerte de descubrir pequeñas joyas entre mucha, mucha información prescindible. La última vez que me sucedió fue hace unos meses, en pleno ‘Caso Eulana’. Mientras que todo el mundo miraba a esa (políticamente hablando) desarbolada Italia, y la opinión internacional se fragmentaba entre el derecho a la vida y la muerte de una desgraciada joven en coma desde hacía décadas, llegó a mis manos el artículo Pidan perdón a Beppino Englaro. A éste, al padre de la joven y luchador incansable para lograr su derecho (o no) a morir, le dedicaba Roberto Saviano un artículo de opinión que, sin exagerar, me reencontró con el periodismo. Este escritor en la diáspora por haberse atrevido a destripar la Camorra napolitana en su laureada Gomorra (otro libro para tareas pendientes) firmó unas líneas que sinceramente recomiendo a todo el mundo. Más allá de las dos facciones enfrentadas en ese triste circo mediático que supuso el final de la joven, Saviano se centra en el papel de la Justicia y de las instituciones para sacar las miserias de una sociedad, la italiana, gravemente enferma según él. Un trabajo impecable. Pero, ¿por qué viene a mi memoria este artículo sobre un tema ‘quemado’ en los medios? Quizás por la presencia del Sr. Englaro en España para presentar su libro, quizás por la bonita foto suya en la plaza de Matute que ilustra una entrevista en El País o simplemente porque como dicen algunos el periodismo que triunfará no será el que mejor soporte tenga, sino el que mejores historias cuente…


El secuestro exprés de Europa…

Junio 8, 2009

El Rapto de Europa, de TizianoTras los sueños imperialistas de personajes mitificados como Carlomagno, Napoleón y demás referentes del paneuropeísmo a espada y mosquete he aquí que nos encontramos con que ayer, de nuevo, Europa sufrió un rapto, o mejor, por aquello de la sociedad de la información y las nuevas tecnologías, un secuestro exprés. Trataré de explicarme. Los siglos XIX y XX fueron, básicamente y desde las lecciones de estrategia del pequeño gran corso, un espantoso baño de sangre entre franceses y alemanes, especialmente tras la Guerra Franco-Prusiana. La grandeza de la actual Unión Europea es que puso fin a esta sucesión de “tempestades de acero” de Jünger, y evitaba que hecatombes como las de Verdún, el Somme, Dunquerke, Las Ardenas o Montecassino pudiesen volver a producirse. De paso, se plantaba cara aunque fuese especialmente en el terreno económico al peligro rojo de más allá del Telón. Y una vez nacidos, a crecer y multiplicarse…

Cautivo y desarmado el peligro comunista, la Unión Europea se ha convertido en un gran club de 375 millones de ciudadanos lleno de buenas intenciones pero muy poca cintura. En la jornada de ayer se produjo el índice de abstención más alto de toda su historia (con países con poco más del 20% de votos) y por si fuera poco los grandes ganadores han sido los partidos extremistas (especialmente de derechas y, por tanto, tendentes al nacionalismo) y, curiosamente, los euroescépticos. Ante un panorama desolador, cabe preguntarse: ¿Qué supone la Unión Europea para los ciudadanos aparte de subvenciones para las vacas y un bonito símbolo en las matrículas de lo vehículos? ¿Qué une a un pescador de Faro, en el Alentejo portugués, con un corredor de seguros de Praga, en la República Checa? Tras el desastroso vendaval electoral que nos ha azotado en las últimas semanas sigo sin entender qué soy como europeo y hacia dónde me dirijo, como pieza de un inmenso rompecabezas en el que las partes no encajan. Y es necesario que lo hagan, porque creo sinceramente que este imperfecto sistema burocrático es una garantía para evitar fulgurantes ‘guerras relámpago’ y canallas francotiradores en las calles de Sarajevo. Eso sí, que se prepare la bella Europa, que ya queda menos para el próximo secuestro exprés…