El río del horror…

selvaEl cauce se abría ante nosotros y se cerraba a nuestro paso, como si la selva se hubiera apoderado del río lentamente para cortarnos la retirada. Penetrábamos poco a poco hacia el corazón de las tinieblas”. No, no se trata de las meditaciones del capitán Benjamin L. Willard remontando el río Nung en el Apocalyse now de Coppola, sino de las del marino en El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad. El comentario y la recomendación de hoy versan sobre este clásico de la literatura de viajes y aventuras en la que se basó la oscarizada película ambientada en la Guerra de Vietnam. No en vano ambos, el capitán y el agente de la CIA, buscan a un Kurtz, un hombre misterioso, extraño pero para todos sus allegados único y extraordinario, bien en su faceta de coronel norteamericano desertor y rebelde, bien como agente comercial destacado en el corazón de África por un compañía británica. Gracias al auténtico filón literario que supone la Cuesta de Moyano, he tenido la posibilidad de disfrutarlo en tres calurosas y tranquilas tardes de verano.

La obra de Conrad, también conocido por su libro Lord Jim, tiene esa pesadez descriptiva de muchas de las obras del siglo XIX, con profusión de detalles y giros ya en desuso, pero que cumple a la perfección la función de, por decirlo de algún modo, ventana a las maravillas inexploradas del mundo. Es decir, posiblemente Julio Verne, y por alusiones Conrad, no hubiera tenido el éxito que cosechó en una sociedad como la actual en la que la geografía, el espacio y la técnica han alcanzado un nivel impensable hace solo un siglo. Cierto es que, de escribir en la actualidad, sus tribulaciones se basarían en Internet, viajes a Marte y energías renovables infinitas, pero creo que no sería lo mismo porque el hombre, ya desde joven, vive en un constante aprendizaje y control del medio, en un planeta donde cada vez existen menos lugares recónditos y tribus sin contactar.

 
Pero es precisamente ese espíritu aventurero, de viajeros con rifles y porteadores, lo que hace de novelas como El corazon de las tinieblas obras amenas y entretenidas. ¿Quién no ha soñado de pequeño con ser un valiente explorador y luchar con leones y caníbales (la tripulación de Marlow lo es)? ¿Quién no ha querido protagonizar alguna de las novelas de Verne, Salgari o el mismo Conrad? Yo, sin ir más lejos, hubiese renunciado a mi postre para siempre por poder viajar en el Nautilus aunque fuese una legua y en la superficie…

Ahora bien, dejando aparte ramalazos juveniles, Conrad consigue crear una novela que va mucho más allá del mero ejercicio aventurero. Por varias razones. Una, su velada y a veces abierta crítica al colonialismo europeo del XIX en África, con sudorosos y racistas blancos esquilmando el territorio habitado por ‘bestias’ además de por animales salvajes. Dos, su bien construida travesía por el río, que al igual que en la mencionada película de Coppola, vertebra la historia y la hace crecer aunque siempre se navegue a contracorriente, en una atmósfera en la que la selva, las tinieblas, someten al hombre a una presión asfixiante, con cientos de ojo acechando en la mancha negra que comienza en ambas orillas. Y, finalmente, Kurtz. Él es la clave.

“¡El horror!, ¡el horror!”, repiten ambos Kurtz con ojos enfermizos por la fiebre y su estancia en el infierno… Su figura se sitúa en el corazón, en el centro de las tinieblas, como una piedra Kaba alrededor de la que gira no sólo el protagonista, sino todo el universo del relato. Idealizado por todo aquel que ha tenido la oportunidad de conocerle y totemizado por los pueblos (vietnamitas o africanos) que acaudilla, Kurtz es en sí mismo un mito real e imaginario, que no obstante finalmente muere como el resto de seres humano pese a que el vacío se haga insoportable para sus fieles. “¡El horror!”, pero ¿qué habita en la mente del señor de las tinieblas?


One Response to “El río del horror…”

  1. gloria nieves dice:

    ¿Qué eres un periodista escritor o un escritor periodista? Lo malo de seguir tu blog es que no cre oque tenga tiempo de releer los libros que nos recomiendas…

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