El triunfo del orgullo…

El pásado sábado asistí a esa mezcla autóctona de carnaval, desfile de la victoria, discoteca ambulante y botellón que supone el desfile del Orgullo Gay. Apostado en la confluencia de Alcalá y Gran Vía pude comprobar como cientos de miles de personas se movían al son de los dj de cada una de la carrozas camioneras y de las millones de latas de cerveza y minis de los participantes.

Mirando hacia arríba, hacia el edificio de Telefónica, se podían ver como avanzaban las carrozas completamente rodeadas, como lentos elefantes de películas de romanos y escoltadas por cientos de “gladiadores” aptos para cualquier anuncio de gimnasio. Si no fuera por la falta de lluvia de papeles de colores podría decirse que se trataba de uno de esos históricos desfiles que sólo Nueva York puede acoger cuando gana un presidente emblemático o se logra una victoria en una guerra mundial. Hasta aquí la parte estética pero ¿y la ética?

¿Qué hay debajo de todo esto? ¿Son fundadas las críticas de chabacanería, frivolidad y ausencia de contenido reivindicativo? ¿Madrid se merece tener que soportar cinco días de fiesta con su alto ruido, suciedad nauseabunda, ebriedad campante y demás?  No lo sé, pero creo que independientemente de la orientación sexual que marca el momento, es necesaria siempre la coherencia… Hordas madridistas en Cibeles, misas multitudinarias en Colón, desfiles militares en Castellana, cabalgatas de reyes magos por medio callejero, centenares y centenares de manifestaciones ante el ministerio de turno, procesiones en Semana Santa, verbenas y carreras populares…y esto sólo en Madrid. ¿Imponemos una especie de omertá urbana y suprimimos todo lo que supere unos cuantos decibelios? Porque los siguientes en caer serán los “abrezanjas”…

Pero a fin de cuentas, el ruido y las molestias al ciudadano centran sólo una parte de las críticas. Las otras andanadas van contra la supuesta pérdida del sentido de reinvidicación y lucha por los derechos de estos colectivos. Incluso parte de ellos se oponen a la imagen estereotipada de pseudocarnaval y orgía que se ha vendido en los últimos años.

Sinceramente creo que el desfile encierra en sí parte de reinvidicacion y lucha, porque refleja la libertad sexual que ha sido precisamente uno de los grandes déficits que estas personas han tenido en la sociedad. No pegaría mucho que se encapucharan y lanzasen tornillos como los de la Naval o que cortasen el gaditano puente Carranza. Además, queda claro que el Orgullo Gay hace tiempo que mutó de jornada de reivindicación a fiesta, pero ¿acaso no ha sucedido eso con el 1 de Mayo?

A ver si el problema va a ser que son gays…

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