Solo un inquietante suceso digno de Poe. Hace unos días Ross, mi imprescindible alter ego, corría confiada como todos lo días por el Retiro. De repente, sintíó un dolor agudo en un gemelo y, girando la cabeza, descubrió horrorizada un ser peludo y violento que clavaba sus afiladas garras en su carne. Y cuál fue su sorpresa al comprobar que ese engendro diabólico era… una ardilla. Sí, se le había tirado una ardilla. ¿Será el inicio de la venganza de la Naturaleza? ¿Se llenarán los postes y cables de teléfono de pequeños roedores emuladores de Los Pájaros que atacarán a rubias maestras y despavoridos niños? Reconozcan que, como cantaba Blades, la vida te da sorpresas y, en este caso, arañazos.
Julio 17, 2009 en 12:00 am |
¡Marditos roeores!
Julio 20, 2009 en 3:04 pm |
Me he quedado de piedra…Es curioso el libro de Javier Reverte, “Todos los sueños del mundo” se empeña en llenar Madrid de todo tipo de animales, como si de un inmenso zoo se tratara… Ahora que dicen que nos estamos cargando la Naturaleza es bueno que en la capital aparezcan ardillas…, lo malo son sus instintos agresivos…
Julio 21, 2009 en 8:09 pm |
Increible ¿verdad? ahora correr por el retiro se ha convertido en un deporte de riesgo…todavía tengo las zarpitas en el gemelo…
Diciembre 5, 2009 en 3:48 pm |
Ardillas asesinas!!!!!