Tras los sueños imperialistas de personajes mitificados como Carlomagno, Napoleón y demás referentes del paneuropeísmo a espada y mosquete he aquí que nos encontramos con que ayer, de nuevo, Europa sufrió un rapto, o mejor, por aquello de la sociedad de la información y las nuevas tecnologías, un secuestro exprés. Trataré de explicarme. Los siglos XIX y XX fueron, básicamente y desde las lecciones de estrategia del pequeño gran corso, un espantoso baño de sangre entre franceses y alemanes, especialmente tras la Guerra Franco-Prusiana. La grandeza de la actual Unión Europea es que puso fin a esta sucesión de “tempestades de acero” de Jünger, y evitaba que hecatombes como las de Verdún, el Somme, Dunquerke, Las Ardenas o Montecassino pudiesen volver a producirse. De paso, se plantaba cara aunque fuese especialmente en el terreno económico al peligro rojo de más allá del Telón. Y una vez nacidos, a crecer y multiplicarse…
Cautivo y desarmado el peligro comunista, la Unión Europea se ha convertido en un gran club de 375 millones de ciudadanos lleno de buenas intenciones pero muy poca cintura. En la jornada de ayer se produjo el índice de abstención más alto de toda su historia (con países con poco más del 20% de votos) y por si fuera poco los grandes ganadores han sido los partidos extremistas (especialmente de derechas y, por tanto, tendentes al nacionalismo) y, curiosamente, los euroescépticos. Ante un panorama desolador, cabe preguntarse: ¿Qué supone la Unión Europea para los ciudadanos aparte de subvenciones para las vacas y un bonito símbolo en las matrículas de lo vehículos? ¿Qué une a un pescador de Faro, en el Alentejo portugués, con un corredor de seguros de Praga, en la República Checa? Tras el desastroso vendaval electoral que nos ha azotado en las últimas semanas sigo sin entender qué soy como europeo y hacia dónde me dirijo, como pieza de un inmenso rompecabezas en el que las partes no encajan. Y es necesario que lo hagan, porque creo sinceramente que este imperfecto sistema burocrático es una garantía para evitar fulgurantes ‘guerras relámpago’ y canallas francotiradores en las calles de Sarajevo. Eso sí, que se prepare la bella Europa, que ya queda menos para el próximo secuestro exprés…
Pues que quiere que le diga, Don Álvaro, si estos son los bueyes con los que aramos, gracias debemos dar de tener bueyes (aunque sean pocos) y hacienda para ararla (que esa sí que es grande)
Europa, la vieja Europa, ha demostrado que sobrevive a Imperios, a tiranos, a guerras (frias, templadas y calientes),… Yo confío en que nos queda cuerda para rato, tanto si somos pescadores de Barbate como diseñadores de Saab… no, que esos han quebrao… como si somos un banquero suizo… creo que las comparaciones no ne están saliendo muy bien… mejor lo dejo.
Un saludo desde los limes.
Precisamente a eso me refiero, Europa es eterna pero como idea, no como ese pseudoente político que nos quieren vender y para el que cada cuatro año nos llaman a consultas. Es necesario que crezca y se fortalezca porque desde el nacimiento de la Unión Europea (CCE y demás) no ha habido un conflicto bélico en suelo Europeo. Me refiero a sus miembros, porque en la Guerra de los Balcanes ninguno lo era.
HI
uropa es eterna pero como idea, no como ese pseudoente político que nos quieren vender y para el que cada cuatro año nos llaman a consultas…………….
hlw
si estos son los bueyes con los que aramos, gracias debemos dar de tener bueyes (aunque sean pocos) y hacienda para ararla (que esa sí que es grande)
hi
Yo confío en que nos queda cuerda para rato, tanto si somos pescadores de Barbate como diseñadores de Saab… no, que esos han quebrao… como si somos un banquero suizo… creo que las comparaciones no ne están saliendo muy bien… mejor lo dejo……………………..